Querido diario:
Podría empezar hablándote de cosas más divertidas, interesantes o llamativas. Pero, para variar, quiero empezar hablándote de mi vida.Hace poco que ha cambiado radicalmente, que no es la misma, que no me ubico bien en mi entorno o no estoy lo suficientemente cómoda.
Partiendo de esta base, he de decirte que, después de mucho tiempo, me gusta un chaval. Me saca unos 4 años y somos dos polos opuestos. Dicen que, cuando te pasa esto, es cuando más se atraen dos personas... Pero aquí no acaba. Creo que, una de las peores cosas que te puede pasar cuando te gusta alguien, es que tenga novia; pero definitivamente, lo peor de lo peor es que tenga la madurez suficiente como para serle fiel, a pesar de la distancia.
Es una cosa admirada por los demás, pero que a mí me mata.
¿Sabes esa ceguera que hace que todo lo que él haga sea perfecto? Pues ahí me entenderás. Lo miro y reflexiono. Nunca, jamás en la vida, hubiera pensado que me fijaría en este tipo de chico. Yo soy, lo que suelen llamar, una niña más bien pija ( aunque no estoy para nada de acuerdo con el término) y él es el típico perro-flauta. ¿Tú te lo hubieras imaginado? Yo, hasta ahora, no.
No tiene una sonrisa de anuncio, pero para mí es suficiente. De hecho, es más que suficiente para hacerme sonreír a mí, lo suficiente para ponerme nerviosa si me habla, lo suficiente para gustarme cada día más.
Puestos en situación, me gustaría hablaros de algo que últimamente me ronda la cabeza. Suelo tener un deseo dentro de mí, el cual no había tenido antes. Tengo un gran sentimiento destructivo, quiero que esta pareja de la que hablo, termine la relación.
Esto hay dos maneras de verlo: por una parte me darán la razón. Tengo que pensar en mí, que me den igual los demás, que mi felicidad es lo principal. La otra parte me dirá que soy una cabrona por pensar eso, que si ellos son felices no importa lo demás, que si él es feliz, tanto que le quiero, debería dejarle en paz. ¿PERDONA? Lo siento, pero no soy capaz de dejar sin más algo que tanto me importa. Esto no lo pienso sólo yo. En la vida volváis a decir algo así a una persona enamorada, porque podéis acabar mal.
Está bien si eres de alguna de estas dos opciones, significa que tu opinión está clara. La peor situación es cuando éstas dos opciones están mezcladas en tu cabeza y no saber qué hacer; lo que comúnmente llamamos "una rallada que lo flipas".
Por esto y mucho más no tengo que utilizar palabras bonitas para decir lo que siento. Por eso me encanta ver su espalda cuando se le levanta la camiseta. Por eso me encanta escucharle, verle sonreír, porque sin ser de anuncio, me hace sentir genial.
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