viernes, 30 de enero de 2015

Día 2: Hoy estoy pensativa.

Estoy en estos días en los que sólo tienes un pensamiento. Da igual lo que pase, los problemas o las bromas, solo tienes una cosa en mente. Suelo pensar bastante en él, en la manera de sonreír que tiene, en sus ojos achinados al reírse a carcajadas. En su pasotismo que tanto le caracteriza, su pelo despeinado todas las mañanas. Después de darme cuenta de todos estos detalles, me di cuenta que cada día que me cruzaba con él, me gustaba más. Ya lo miras con otros ojos, con más dulzura quizás, con una sonrisa de niña.

Intento varias veces hablarle, sin importarme demasiado las diferencias abismales que tenemos. Somos como dos polos contrarios, el agua y el mar, el blanco y el negro.

Las noches  son lo peor. Una escasa media hora hasta quedarme dormida es lo que estoy pensando en él. Pienso en situaciones, como todo el mundo, en tardes jugando a la consola con él a mi lado, acabando a besos; mañanas dulces entre sábanas o desayunos entre sonrisas cómplices.

Son tantas las ganas que tengo de que se haga realidad que hasta me enfado conmigo misma. Una parte de mi tiene una pequeña esperanza, otra sabe perfectamente que no va a pasar nada, que todo lo que imagino es solo eso, demasiada imaginación para una chica enamorada.